tulipanes
Mañana empieza el mes del Autismo. Lo más seguro entre todas las cosas que circularán en el mes, aparecerá el famoso ensayo de Holanda. Es un ensayo que compara el tener un hijo con necesidades especiales con dar un viaje a un país exótico. Aprendes el lenguaje, la cultura, te pompeas y el avión se guilla de Malaysian Airlines y aterrizá en otro país dónde estas más perdia que un juey bizco. Pero al final te acostumbras y das gracias por los tulipanes bellos que hay en Holanda porque en el otro país dónde originalmente ibas no tiene...o algo así, yadayadayada.
Ese ensayo me hastia.
¿Qué tulipanes ni que madre?
Tener un hijo con una necesidad especial es cómo ser escogido en la lotería para Vietnam. Ahí estas en tu sofá chillin' con planes y BINGO modelfukel...salió tu número y pa' la jungla es que vas.
Sin la más mínima idea, ni entrenamiento, ni nada. Toma tu pistola y gud luc.
Sumergido en una jungla con gritos y tiros y disparos, todo el mundo dándo instrucciones y tu rogándo alguna semblanza de humanidad y dirección
Y llegan esporádicos momentos sublimes, en el silencio de la noche, contemplando lo que pudiera ser, en otro momento, un lindo paisaje, sólo para ser interrumpido por detonaciones del caos.
Y en momentos, tus piernas serán cargadas por personas que en otras circumstancias, sus vidas jamás se cruzarían. Y también los cargarás a ellos. Sin medir muchas palabras pero con un voto en silencio de que nadie se deja arroyao' (el equivalente a mi Alianza de Autismo).
Y el combate físico termina y regresas a una vida que ya no existe y que no tiene lugar para ti. Y tienes que ajustarte y tratar de seguir con los fragmentos que quedan. Y sufres de PTSD y escuchas gritos dónde no los hay. Cómo las tantas veces he corrido al cuarto de la kid pensando que estaba llorando para encontrarla dormida. Los gritos y llantos eternamente incrustados en mi mente.
Y vas a grupos de apoyo de veteranos, dónde muestran sus cicatrices y de vez en cuándo historias de momentos de felicidad y heroísmo.
Y así es. Cómo Vietnam. Y el que ha ido a la guerra, sabe que NADA jamás será igual y que la apreciación de la felicidad se convierte en genuina y valorada. Y nuestro circulo se cierra e incluye a tu corillo de soldados que han batallado contigo. Y nos damos cuenta que la vida es muy frágil y corta para lo que no compone nada en ella.
Así que pa'l carajo los tulipanes.
Corazones púrpuras es lo que hay.
(C) 2014 Enix Ramos